Luke P Wheeler, Emma L Karran, Daniel S Harvie
Australian Journal of General Practice 2018, 47 (9): 614-617
Antecedentes
El dolor lumbar es responsable de una carga personal y
social significativa, particularmente cuando se vuelve persistente. A pesar del
consenso internacional con respecto al uso juicioso de las imágenes diagnósticas
de columna, los pacientes continúan siendo sobreestudiados.
Objetivo
El objetivo de este artículo es resaltar la necesidad
crítica de que los médicos de atención primaria participen en un uso cuidadoso
de los procedimientos de imagenología, así como considerar métodos alternativos
o complementarios para proporcionar tranquilidad, con el fin de evitar o
mitigar el posible impacto negativo de hallazgos “anómalos”.
Discusión
Si bien las imágenes con frecuencia se solicitan con el
objetivo de tranquilizar a los pacientes, paradójicamente pueden tener un
impacto negativo en las actitudes y creencias del paciente y pueden influir en
las conductas del dolor. Para mejorar los resultados de los pacientes,
recomendamos la contextualización de los hallazgos radiológicos dentro de las
normas relacionadas con la edad, el uso de un lenguaje tranquilizador y no
amenazante al comunicar los resultados y educar a los pacientes sobre los
factores no patoanatómicos que contribuyen al dolor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario