Joshua Scott Will, David C Bury, John A Miller
American Family Physician 2018 october 1 98 (7): 421-428
El dolor lumbar suele ser inespecífico o mecánico. El dolor
lumbar mecánico surge intrínsecamente de la columna vertebral, los discos
intervertebrales o los tejidos blandos circundantes.
Las pistas clínicas, o las señales de alerta, pueden ayudar
a identificar los casos de dolor lumbar no mecánico e impulsar la evaluación o
la obtención de imágenes adicionales.
Las señales de alerta incluyen pérdida progresiva motora o
sensorial, retención de orina de nueva aparición o incontinencia por
rebosamiento, antecedentes de cáncer, procedimiento espinal invasivo reciente y
trauma significativo en relación con la edad.
Las imágenes en la presentación inicial deben reservarse
para cuando haya sospecha de síndrome de cola de caballo, neoplasia maligna,
fractura o infección. La radiografía simple de columna lumbar es apropiada para
evaluar la fractura y la anomalía ósea, mientras que la resonancia magnética es
mejor para identificar la fuente de anormalidades neurológicas o de los tejidos
blandos.
Existen múltiples modalidades de tratamiento para el dolor
lumbar mecánico, pero a menudo faltan pruebas sólidas de sus beneficios.
Evidencia
moderada apoya el uso de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos,
opioides y topiramato en el tratamiento a corto plazo del dolor lumbar
mecánico. Existe poca o ninguna evidencia de beneficio para el paracetamol, los
antidepresivos (excepto la duloxetina), los relajantes del músculo esquelético,
los parches de lidocaína y la estimulación nerviosa eléctrica transcutánea en
el tratamiento del dolor lumbar crónico.
Existe evidencia sólida de efectividad a corto plazo y
evidencia de calidad moderada para la efectividad a largo plazo del yoga en el
tratamiento del dolor lumbar crónico. Varias técnicas de manipulación espinal
(tratamiento manipulativo osteopático, terapia de manipulación espinal) han
mostrado beneficios mixtos en el entorno agudo y crónico. Las modalidades de
terapia física como el método McKenzie pueden disminuir la recurrencia del dolor
lumbar y los gastos de atención médica.
Educar a los pacientes sobre el pronóstico e incorporar los
componentes psicosociales de la atención, como la identificación de problemas
psicológicos comórbidos y las barreras al tratamiento, son componentes
esenciales del tratamiento a largo plazo.
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