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domingo, 30 de septiembre de 2018

DOLOR LUMBAR MECÁNICO


Joshua Scott Will, David C Bury, John A Miller
American Family Physician 2018 october 1  98 (7): 421-428

El dolor lumbar suele ser inespecífico o mecánico. El dolor lumbar mecánico surge intrínsecamente de la columna vertebral, los discos intervertebrales o los tejidos blandos circundantes.
Las pistas clínicas, o las señales de alerta, pueden ayudar a identificar los casos de dolor lumbar no mecánico e impulsar la evaluación o la obtención de imágenes adicionales.
Las señales de alerta incluyen pérdida progresiva motora o sensorial, retención de orina de nueva aparición o incontinencia por rebosamiento, antecedentes de cáncer, procedimiento espinal invasivo reciente y trauma significativo en relación con la edad.
Las imágenes en la presentación inicial deben reservarse para cuando haya sospecha de síndrome de cola de caballo, neoplasia maligna, fractura o infección. La radiografía simple de columna lumbar es apropiada para evaluar la fractura y la anomalía ósea, mientras que la resonancia magnética es mejor para identificar la fuente de anormalidades neurológicas o de los tejidos blandos.
Existen múltiples modalidades de tratamiento para el dolor lumbar mecánico, pero a menudo faltan pruebas sólidas de sus beneficios. 
Evidencia moderada apoya el uso de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, opioides y topiramato en el tratamiento a corto plazo del dolor lumbar mecánico. Existe poca o ninguna evidencia de beneficio para el paracetamol, los antidepresivos (excepto la duloxetina), los relajantes del músculo esquelético, los parches de lidocaína y la estimulación nerviosa eléctrica transcutánea en el tratamiento del dolor lumbar crónico.
Existe evidencia sólida de efectividad a corto plazo y evidencia de calidad moderada para la efectividad a largo plazo del yoga en el tratamiento del dolor lumbar crónico. Varias técnicas de manipulación espinal (tratamiento manipulativo osteopático, terapia de manipulación espinal) han mostrado beneficios mixtos en el entorno agudo y crónico. Las modalidades de terapia física como el método McKenzie pueden disminuir la recurrencia del dolor lumbar y los gastos de atención médica.
Educar a los pacientes sobre el pronóstico e incorporar los componentes psicosociales de la atención, como la identificación de problemas psicológicos comórbidos y las barreras al tratamiento, son componentes esenciales del tratamiento a largo plazo.

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