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martes, 9 de octubre de 2018

ÍNDICES DE ESTILO DE VIDA Y RIESGO DE ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR: UN METANÁLISIS


Janett Barbaresko, Johanna Rienks, Ute Nöthlings
American Journal of Preventive Medicine 2018, 55 (4): 555-564

Contexto
Varios estudios investigaron los índices de estilo de vida para tener en cuenta las interrelaciones entre los comportamientos de estilo de vida y el riesgo de enfermedad cardiovascular. Sin embargo, hasta el momento, no se ha realizado ninguna revisión sistemática. Por lo tanto, el objetivo es resumir la evidencia de las asociaciones entre los índices de estilo de vida y el riesgo de enfermedad cardiovascular en estudios prospectivos observacionales.

Métodos
Se realizó una búsqueda sistemática de literatura en dos bases de datos en febrero de 2018. Las estimaciones de riesgo ajustadas multivariables se combinaron usando modelos de efectos aleatorios que comparaban el puntaje más alto con el puntaje más bajo de estilo de vida saludable. Además, se realizaron metanálisis para tipos de enfermedades cardiovasculares, como accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca. La heterogeneidad se evaluó usando el índice I2.

Síntesis de la evidencia
La búsqueda identificó 27 estudios, de los cuales 22 se incluyeron en los metanálisis. La mayoría de los índices de estilo de vida incluían actividad física, tabaquismo, dieta, consumo de alcohol y peso corporal. Un estilo de vida saludable se asoció con un riesgo reducido del 66% para las enfermedades cardiovasculares (IC 95% = 0.28, 0.41, I2 = 79.1%), 60% para el accidente cerebrovascular y 69% para la insuficiencia cardíaca. Se observó un efecto dosis-respuesta para el cumplimiento de un número creciente de comportamientos saludables y riesgo de enfermedad cardiovascular. Se encontró heterogeneidad estadística, lo que sugiere que la definición de los índices y componentes del estilo de vida varió sustancialmente entre los estudios.

Conclusiones
La adherencia a varios comportamientos de estilo de vida saludable simultáneamente se asoció con un 66% de reducción del riesgo de enfermedad cardiovascular en comparación con la adopción de ninguno o solo un comportamiento. A pesar de la heterogeneidad de los índices, las asociaciones inversas consistentes entre los estudios subrayan la importancia absoluta de adoptar comportamientos saludables. Se justifica más investigación sobre otros comportamientos de estilo de vida, como la duración del sueño o el comportamiento sedentario.


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